Son dos jumillanos que están súper borrachos en un bar de su pueblo que está a punto de cerrar.
Matías.-"Oye, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir con la juerga?".
Matías.-"A ver, veamos cuál está más cerca".
LLegan a la esquina y se detienen.
Matiás.-"Ya llegamos, esta es mi casa".
Matías 2.-"No puede ser, también es la mía".
Matías.-"Llamaremos. Así sabremos de quién es".
Llaman a la puerta, sale la dueña.
Dueña.-"¡Muy bonito, padre e hijo borrachos!".

No hay comentarios:
Publicar un comentario