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miércoles, 19 de febrero de 2014

Vivir en el pasado; Recuerdos

En nuestra vida, nos animamos con los recuerdos positivos construidos a lo largo de ella. Algo similar sucede en las organizaciones (empresariales, Administraciones Públicas, asociaciones, etc.), el orgullo de pertenencia se nutre de momentos memorables que sus miembros recorren juntos.

Tanto un padre como una madre rebosan de alegría al traer al presente las experiencias pasadas más curiosas con sus hijos, y éstas no tienen relación con lo que les regalan en cumpleaños, Navidad, sino con situaciones reales e imborrables en el tiempo. 

Yo mismo he repasado tres momentos inolvidables en estos tres primeros días de esta semana, en ningún caso me ha venido la imagen del dinero, nada material ni superficial sino unas magníficas sonrisas y mucha alegría emanada del rostro de 3 personas muy especiales y queridas. En fin, hechos que me hicieron, hacen y harán feliz, contagiándome de una mágica brisa de paz y amor interna; esa es mi verdadera riqueza.

Casi siempre podemos decidir lo que luego deseamos recordar para vivir dos veces el momento, entonces la pregunta que me asalta es ¿por qué a veces construimos algunos que serán sinónimo de arrepentimiento?.

Esto último es lo que está viviendo en sus carnes Ramona, mi nueva vecina, recientemente trasladada desde una zona residencial lujosa (pija) a una trabajadora: Valientemente ella ha decidido romper con las cadenas de oro (jaula) que  se había autoimpuesto (sin ser su  auténtica y verdadera naturaleza); a cambio de tener una vida muy cómoda, llena de todo lo más superficial y material del Planeta Tierra, tenía que ser una mujer, madre, amante, amiga y compañera sumisa y complaciente con el dueño de la casa.

Ramona se recrea ahora en lo que Jean Paul Sastre (poeta, filósofo) expresó certeramente "Los recuerdos son el único paraíso del cual no podemos ser expulsados". 

Ella añora la felicidad anterior con su ex-pareja. Él le envía constantemente mensajes del archimanido tipo de " te quiero y tú eres la única mujer de mi vida, te amaré toda mi vida hasta el último suspiro".

Algo falla, le  he expresado en varias ocasiones que sí en una pareja, uno de los dos añora que el otro vuelva a ser quién era, algo anda mal. Lo normal es que dejaron de soñar juntos y de crear aventuras inolvidables, la rutina  los atrapó en una telaraña, uno se estancó y no quiso seguir creciendo juntos.

Por eso, es el momento propicio para reinventarse, Ramona, dejar atrás los recuerdos y pasadas historias para embarcarse en proyectos nuevos que  revitalicen tus anhelos  y alejar irremisiblemente la nostalgia por tu pasado.

Todo esto se resume en una decisión propia, personal e intransferible: "vivir para trascender o sobrevivir para envejecer"

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