Idioma

lunes, 13 de agosto de 2018

Hallazgo de un diamante en un camino embarrado

Gudo era el maestro del emperador en su tiempo. Sin embargo, solía viajar solo como un mendigante. Cierta vez, cuando iba de camino a Edo, centro cultural y político del shogunado, se aproximó a un pueblecido llamado Takenaka. Era de noche y llovía intensamente. Gudo estaba empapado y tenía destrozadas las sandalias de paja. En una granja, cerca del pueblo, reparó en cuatro o cinco sandalias en el alféizar de una ventana y decidió comprar un par seco.
La mujer que le ofreció las sandalias, al verle tan mojado, le invitó a pernoctar en su casa. Gudo aceptó y le dio las gracias. Entró y recitó un sutra ante el santuario familiar. Entonces la mujer le presentó a su madre y a sus hijos. Al percatarse de que toda la familia estaba deprimida, Gudo preguntó qué les ocurría.
-Mi marido es un jugador y un borracho-le expuso el ama de casa-. Cuando gana en el juego, bebe y nos maltrata. Cuando pierde, pide dinero prestado. A veces, cuando está completamente borracho, ni siquiera vuelve a casa. ¿Qué puedo hacer?
-Le ayudaré-dijo Gudo-. Aquí tienes dinero. Ve a comprar una jarra de buen vino y algo bueno para comer. Luego puedes retirarte. Yo meditaré en el santuario.
Cuando el hombre de la casa regresó hacia la medianoche, completamente borracho, gritó:
-¡Eh, mujer, he vuelto! ¿Tienes algo para darme de comer?
-Tengo algo para ti-le respondió Gudo-. La lluvia me ha sorprendido y tu esposa me ha permitido amablemente pasar aquí la noche. A cambio he comprado vino y pescado, así que son tuyos.
El hombre se mostró encantado. Tomé el vino y se tendió en el suelo. Gudo se sentó a su lado y se sumió en la meditación.
Por la mañana, cuando el marido despertó, se había olvidado por completo de lo ocurrido la noche anterior.
-¿Quién eres?-le preguntó a Gudo, quien seguía meditando-.¿De dónde vienes?
-Soy Gudo de Kyoto y me dirijo a Edo- replicó el maestro zen.
El hombre se sintió profundamente avergonzado y se deshizo en excusas ante el maestro de su emperador.
Gudo sonrió.
-Nada en esta vida permanece-le explicó-. La vida es muy breve. Si sigues jugando y bebiendo, no tendrás tiempo para hacer nada más y harás que tu familia sufra también.
La percepción del marido despertó como si hubiese estado soñando.
-Tienes razón-afirmó-.¿Cómo podré pagarte jamás por esta maravillosa enseñanza? Permíteme que, antes de despedirnos, lleve tus cosas a lo largo de un trecho.
-Si lo deseas-accedió Gudo.
Image Credit & Copyright: Camilo Jaramillo
Los dos se pusieron en marcha. Cuando habían recorrido tres millas Gudo le pidió que regresara.
-Solo otras cinco millas-le rogó a Gudo, y siguieron adelante.
-Ya puedes regresar-le sugirió Gudo.
-Después de otras 10 millas-replicó el hombre.
-Vuélvete ya- le dijo Gudo, cuando hubieron recorrido la distancia.
-Voy a seguirte todo el resto de mi vida -declaró el hombre.
Los maestros de zen modernos proceden del linaje de un famoso maestro que fue sucesor de Gudo. Se llamaba Mu.nan, el hombre que nunca volvió sobre sus pasos.

Pájaro volando...pura ilusión






jueves, 19 de julio de 2018

La elección de los amigos II parte

"Con todo, vive de tal manera que no te confíes a ti mismo más que lo que podrías confiarle  incluso a tu enemigo pero, fuera de ciertas cosas que por costumbre se mantienen en secreto, debes compartir con tu amigo todos tus pensamientos y todas tus preocupaciones. Le hará fiel si le consideras fiel, pues se enseña a engañar cuando se teme ser engañado, y sospechando se concede el derecho a ser infiel. ¿Por qué he de contener mis palabras en presencia de mi amigo? ¿Por qué no he de considerarme solo cuando estoy con él? Hay personas que cuentan a todo el mundo lo que solamente debían confiar a los amigos, y descargan lo que les oprime en los oídos del primero que se encuentran; a otros, por el contrario, les asusta hacer confidencias incluso a sus seres más queridos; si pudieran, no confiarían ni siquiera en sí mismos, y guardan en su interior todos sus secretos. No debe hacerse ni lo uno ni lo otro, porque es tan perjudicial confiar en todos como no confiar en ninguno; aunque diría que el uno es un vicio más honesto, y el otro más seguro. Reprenderías igual a quien se agitase continuamente y a quien permaneciese en perpetuo reposo porque, a decir verdad, la actividad que se agita tumultuosamente no es diligencia, sino comezón de espíritu inquieto, y el reposo que no puede soportar ninguna agitación no es quietud sino flojedad y languidez.
Así pues, graba en tu memoria esto que leí en Pomponio: 
"Hay personas que se refugian hasta tal punto en la oscuridad, que todo lo que es luz les parece confuso". Estos dos extremos deben alternarse entre sí: el ocioso debe actuar, y el que actúa debe descansar. Consulta a la naturaleza y te dirá que ha hecho el día y la noche"

miércoles, 11 de julio de 2018

Lunáticos



Moon Setting Behind Teide Volcano 
Video Credit & Copyright: Daniel López (El Cielo de Canarias); Music: Piano della Moon (Dan Silva)




Luna sobre Nueva Zelanda

Los verdaderos amigos siempre están con nosotros

Mienten los que quieren que parezca que la multitud de sus ocupaciones les impide dedicarse a los estudios liberales: fingen y abultan sus negocios, y se mantienen ocupados voluntariamente. En cuanto a mí, querido Lucilio, siempre tengo tiempo, y allá donde me encuentre siempre soy dueño de mí mismo porque no me entrego a los negocios, sino que solamente consiento en ellos, y no busco ocasiones de perder el tiempo. En cualquier parte donde me detengo doy paso a mis pensamientos y concibo en mi mente algo provechoso.
Cuando me doy a mis amigos no estoy, sin embargo, ausente de mí mismo, ni me entretengo con aquellos con quienes me reúne la ocasión o alguna de mis obligaciones civiles, sino que también estoy con los mejores; a ellos, en cualquier lugar o en cualquier época que hayan vivido, tiendo mi espíritu.
Caminado con mis amigas
Llevo conmigo a Demetrio, el mejor de los hombres, y abandonando a todos los que visten de púrpura, es con él, medio desnudo, con quien hablo, y es él a quién admiro. ¿Por qué no he de admirarle? Sé que nada le falta. Se puede despreciar todo, pero no se puede tener todo: el camino más corto para poseer riquezas es despreciarlas. Pero nuestro Demetrio vive no como si despreciara todos los bienes materiales, sino como si dejara su posesión a los demás.


Carta de Séneca a Lucilio Nº LXII