Idioma

martes, 30 de mayo de 2017

Mis hijos

En mi colegio, religioso, las misioneras que venían de África nos enseñaban fotografías de aldeas con niños de barrigas hinchadas y caras alegres, posaban para la foto junto a ellas. Siempre me pareció una gran labor ayudar a que el mundo para esos niños sea más agradable.
De esto han pasado ya muchos años y la situación no ha cambiado nada, o casi nada pues según la ONU: "Hay “una tendencia positiva que muestra una caída global de las personas que padecen hambre en más de 100 millones a lo largo de la década pasada y en más de 200 millones desde 1990-92”, dice la edición 2014 del reporte titulado “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”, yo diría que incluso está peor pues ahora a los niños de Mozambique hay que sumar los de otros lugares, incluso al vecino de tu barrio.


Me pregunto, ¿no se iba a solucionar el hambre en el mundo con los alimentos transgénicos?
Una vez más, como tantas, se utilizan argumentos éticos y de bien común para algo que solamente está llenando los bolsillos de unos pocos a costa de no sé sabe muy bien qué bien común...
A todo esto, ¿qué futuro les espera a mis hijos? todo esto ha comenzado con esta pregunta, un tanto egoísta, pero me salió del alma al ver de nuevo las imágenes del hambre.

martes, 28 de marzo de 2017

DULCE

Como muchos días me he levantado de la cama con cierta angustia, últimamente provocada por el trabajo, no me gusta esta sensación y trato de dominarla, más bien aniquilarla, pero no me resulta siempre fácil y caigo en la trampa del desánimo y la autodestrucción, pidiéndome más, exigiéndome más, en el fondo me pregunto ¿para qué? no voy a descubrir la cura del cáncer, no voy a hacer nada que ayude a otros...pero la vida me ha dado hoy una lección.
He tenido que ir al hospital, tenía una cita desde hace tiempo. Mis pensamientos estaban dominados por todas las tareas que me iba proponiendo terminar este día, todo trabajo, trabajo, trabajo. 
Entonces, impaciente porque me llamasen ya de la consulta, ha llegado una pareja que ha dado la vuelta a mi día. Ella iba en una silla de ruedas y parecía bastante mayor que él, estaba enferma, bastante enferma diría. Yo me encontraba muy cerca de ellos. Él buscaba la cita entre los papeles de la carpeta que llevaba en la mano sin encontrarla, la auxiliar de la ventanilla ha pasado por allí y lo ha ayudado a encontrarlo, no es común este comportamiento tan amable hacia los usuarios del SMS.

Cuando ya estaban tranquilamente esperando ser llamados a consulta, él le ha cogido las manos con una dulzura y la ha mirado con un amor que he sentido emoción. Todo eran atenciones hacia ella, que si ponerle bien la camiseta, subirla un poco más en la silla, preguntarle como estaba, levantarle un poco las gafas de sol para ver sus ojos. Ella estaba como ausente, perdida en sus pensamientos, aunque sí que le ha hablado en un par de ocasiones con desgana. Él seguía con sus dulces muestras de amor, poniéndole bien los pies en la silla, subiendo un poco sus calcetines, acariciando sus manos. Otra mujer anciana que los miraba esbozaba una sonrisa, era tan tierno ver la dulzura con que él la trataba, no sabría decir si era su pareja sentimental o su madre, a veces la enfermedad es cruel y puede que ella aparentase mayor edad, qué más da, me he emocionado y me ha hecho reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida y de cómo un día lo tienes todo y al día siguiente no tienes nada, ¿seguro? si tenemos amor, lo tenemos todo todos los días, solamente hay que saber apreciarlo, sentirlo, darlo y recibirlo.